✨ Nos tomamos el tiempo de conocerte. Antes de sacar una sola foto, quiero saber como sos. ¿Sos romántica, divertida, espontánea, alocada? ¿O un mix de todo?
Te comparto un formulario donde nos contás qué es importante para vos: esa tía que no puede faltar en las fotos, los amigos que vienen desde el extranjero, o la foto con tu abuelita que te cuidó desde niña. Nada de poses forzadas que no van con tu esencia.
Te acompañamos desde el primer email hasta el último baile.
✨ Te guiamos para que te sueltes. Empiezo fotografiando desde lejos para que te acostumbrés a mí, y poco a poco me voy acercando. Además, te doy tips súper simples de seguir para que te relajes frente a la cámara. Y cuando menos lo esperás, vas a estar pasándola genial, siendo vos misma.
✨ Podés ver lo genial que te ves. Durante la sesión, te muestro alguna foto en el momento para que veas lo increíble que estás saliendo vos y tu pareja. ¿El resultado? Te relajás, confiás y empezás a disfrutar cada clic.
✨ Estamos presentes en cada momento. No nos perdemos ni un detalle. Estamos ahí, capturando los momentos, sin molestar.
No soy de esas fotógrafas que llegan, disparan y chau.
Estoy ahí, atenta, capturando cada momento con pasión. No me vas a ver mirando el celular o sentada aburrida. Estoy cerca, preguntándote cómo te sentís, asegurándome de que estés disfrutando.
Y no solo el día de la boda: desde que firmamos el contrato, te acompaño con e-mails y mensajitos llenos de consejos cuando los necesités: desde cómo elegir el lugar perfecto para tu sesión de pareja hasta qué hacer si llueve (spoiler: igual vamos a tener fotos épicas y nos vamos a divertir mucho).